Un café (olímpicamente) amargo

El discurso de Ana Botella en su presentación de la candidatura de Madrid para los Juegos Olímpicos de 2020 ha vuelto a poner sobre la mesa, desde hace unas semanas, el debate sobre la enseñanza del inglés en nuestro país. En los artículos que hemos publicado en los últimos meses ya hemos aportado datos que confirman que esta situación dista mucho de ser la ideal. Esta vez no hará falta. Si los políticos son la imagen de sus electores, del conjunto de un país, entonces la radiografía de la sociedad española que hicieron los representantes extranjeros que vieron la actuación de Botella no fue nada positiva.

Pese que las nuevas generaciones empiezan a invertir esta tendencia negativa, es innegable que España es uno de los países del continente europeo que menos interés tiene por aprender otras lenguas. Tal como relató espléndidamente el escritor Sergi Pàmies hace algún tiempo, hay dinámicas que cuesta cambiar, como la del hermetismo lingüístico y esa españolidad impertérrita, recelosa durante muchos años de lenguas y culturas extranjeras.

El diputado catalán Joan Herrera apuntó que este déficit anglosajón en la clase política española –y del resto de profesiones- también tiene su origen en un modelo de educación arcaico en el que para rozar la excelencia lingüística se necesitaba más capacidad adquisitiva que la media. Ciertamente, esto supuso una dificultad añadida para muchas personas que se han tenido que poner al día con el inglés en la edad adulta, cuando profundizar en una lengua extranjera es mucho más difícil que en los años de juventud.

Sin embargo, la enseñanza democratizada de hoy en día, a precios más asequibles, hace que esta barrera ya no exista. Del mismo modo, el auge de Internet y las nuevas tecnologías han abierto a la puerta a nuevos métodos de aprendizaje innovadores, tal como demuestra la oferta educativa de -Ish.

Para nosotros el factor motivación debe venir del individuo, pero somos conscientes que el método educativo de cada entidad debe poner de su parte para que los otros dos factores fundamentales, precio y tiempo disponible, no supongan un inconveniente para los estudiantes, sean jóvenes o adultos, políticos o empresarios.

Por su parte, el líder de Ciutadans (C’s), Albert Rivera, da su apoyo a la opinión generalizada de que la mejor manera de aprender inglés es residir durante una temporada en un país anglosajón. En este sentido, -Ish se suma a esta idea y apuesta de manera fuerte por las estancias en Irlanda, un país con un modelo educativo muy atractivo y a tan sólo 4 horas de avión.

Cambiar las cifras de nuestro dominio del inglés no es sólo responsabilidad de los niños. También es el deber de muchos adultos que desempeñan cargos que requieren esta necesidad. Y con los recursos de hoy en día, muchos de ellos disponibles en -Ish, acabar con imágenes tan amargas como la del relaxing cup of café con leche es posible.