El nivel B2 de inglés será obligatorio para graduarse

Será un hecho. Los alumnos que se gradúen en las universidades de Cataluña a partir del curso 2018-2019 deberán acreditar un nivel de inglés –u otra tercera lengua- equivalente al B2, de acuerdo con el Marco Europeo Común de Referencia para las lenguas (MECR). Así lo establece el artículo 181 de la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos de la Generalitat, después de haber superado el escollo de las enmiendas a la totalidad presentadas por la mayoría de partidos en la oposición.

Los estudiantes podrán optar por dos posibilidades. La primera, disponer de un certificado que acredite su competencia lingüística; y la segunda, presentarse a una prueba común en todo el sistema universitario catalán al final de sus estudios.

La medida ya la adoptaron hace algún tiempo otras comunidades como Baleares y Cantabria. Sin embargo, sus administraciones optaron por establecer el corte en el nivel B1, considerablemente inferior al que se pedirá en Cataluña.

La propuesta, que se presentó en comisión parlamentaria en el mes de abril, pretende revertir las estadísticas que hemos comentado en diversos de nuestros artículos. Aun así, ya han aparecido detractores que claman por la supresión de la iniciativa. Según el sindicato de estudiantes de Barcelona, ‘la medida perjudicará a los alumnos con menos recursos, pues la única posibilidad de reforzar la lengua anglosajona será estudiar inglés al margen de las clases’.

En cambio, los defensores de la ley consideran que el sistema de becas y las posibilidades online y a distancia para practicar pueden compensar esas dificultades.

Lo que está claro es que dicha medida tendrá que prepararse muy bien durante estos 4-5 años de margen, en colaboración con las universidades y aportando soluciones para aquellos alumnos que durante la carrera necesiten reforzar sus conocimientos para llegar al nivel exigido.

Además, todo ello no nos debe hacer olvidar que el problema se encuentra en los fundamentos, en la educación infantil, primaria y secundaria. Es en estas etapas donde los jóvenes deben aprender y seguir unos hábitos constantes para que el nivel B2 no sea una quimera a los 23 años.