El inglés, una asignatura pendiente en el eje comercial barcelonés

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, o que las estadísticas son nuestra mejor baza para analizar fenómenos sociales, incluido el uso de una lengua. Sin embargo, no hay nada mejor que olfatear la calle uno mismo para hacerse una idea de cómo una ciudad se desenvuelve con una lengua, en nuestro caso el inglés. 

Eso es lo que ha hecho La Vanguardia en los últimos días. Cogieron a un irlandés afincado en Barcelona, Brian McCarthy, y le pidieron que visitara establecimientos comerciales de zonas turísticas, dirigiéndose a los encargados y en la lengua anglosajona. ¿El truco? Una periodista escuchaba con disimulo la conversación y tomaba notas de las reacciones. ¿Y el resultado? Una conclusión en forma de artículo en la que la escritora afirma con rotundidad que el nivel de inglés en las principales zonas comerciales barcelonesas es bastante pobre. 

Hay notables excepciones, dice la periodista, pero lo cierto es que en muchos casos una inocente pregunta en inglés origina un zafarrancho de combate entre los dependientes del local comercial, poniendo en evidencia sus dificultades con la lengua inglesa. 

No cabe duda de que los visitantes son los primeros que tienen la responsabilidad y el deber de hacerse entender. Además, el tipo de turista anglófono que suelta una frase con difícil vocabulario o una pronunciación muy cerrada no ayuda. Pese a eso, hay que pensar en aquel viajero no inglés y que lo usa como medio de comunicación en un entorno desconocido. No olvidemos que la lengua de Shakespeare sigue siendo, de momento, el gran referente lingüístico del mundo globalizado.

El reportaje se complementa con una pieza en la que se refuerza la tesis del trabajo de investigación: hemos mejorado pero aún hay que hacerlo más. Si en el primer escrito lo que priman son las anécdotas y las impresiones, en esta segunda parte los datos ganan protagonismo. Según una encuesta realizada por Barcelona Global, la puntuación media del inglés de los empleados en el sector de servicios es de 2,8 sobre 10, y de 2 en el caso de la administración.

Son datos demoledores. ¿Por qué nos cuesta tanto aprender inglés? La clave, como ya hemos comentado otras veces, está en nuestra cultura lingüística, durante muchos años poco propensa a estudiar lenguas extranjeras. El aumento de una actitud proactiva, del cine en versión original y de los intercambios empieza a revertir la tendencia, pero el factor motivación-disponibilidad sigue siendo esencial teniendo en cuenta que nuestros horarios son cada vez más rutinarios.

Por eso, desde Group-Ish intentamos adaptarnos a los cambios que nos plantea un mundo cada vez más globalizado, donde el uso de una lengua común, la inglesa, se perfila como fundamental. Ante este panorama la formación se presenta como nuestra mejor baza, ya sea desde la infancia o en la edad adulta, y por eso ofrecemos una oferta variada para ambos segmentos de edad.

¿Nuestro reto? Que viajeros como Brian McCarthy paseen por el centro de Barcelona y puedan ser atendidos en inglés con toda normalidad. Y, del mismo modo, que una persona con un buen bagaje de inglés pueda comunicarse en cualquier situación gracias a propuestas educativas como las que impulsa nuestra entidad.

El inglés sigue siendo uno de los pilares básicos de un mundo cada vez más interconectado. No sólo se trata de aprenderlo para atender mejor a quiénes nos visitan; también es nuestro mejor recurso para salir al exterior.